miércoles, 5 de febrero de 2014

SE ABANDONA DESHACIENDOSE


Se abandona deshaciéndose
lenta, como chocolate derramado
tendiendo al frío
lejos de veranos
de manos
de olvidos.

Solo tu, mi alma.
Solo tu, mi aullido.
Solo tu, mi drama.
Solo tu, mi abrigo.

El mundo es un reflejo
en el espejo
de su habitación
oscura de soles,
luminosa de recuerdos
que son de niebla
sobre piedras y pinos
y no huelen
solo calan sus huesos
que siente dentro
peleando por abandonarla
creando dolor
insistente,
como profesora de mates.

Solo tu, mi alma.
Solo tu, mi aullido.
Solo tu, mi drama.
Solo tu, mi abrigo.

Adora el invierno
que sabe castigo de risas
y de pieles
que se han de tapar
para no helarse.
Fríos que sujetan a los niños
en casa
y a los amantes
en asientos de atrás de coches
que tintan los cristales
con el vaho de sus embestidas.

Solo tu, mi alma.
Solo tu, mi aullido.
Solo tu, mi drama.
Solo tu, mi abrigo.

La vida te vence
con ecos de amores
que dejan arrugadas
tus sabanas
y euros sobre la mesilla
que miras fijamente
intentando explosionarlos.
Bendita mentira
que acude en tu auxilio,
machacas la memoria
con caladas que son delirios
que son amadas
que son lejanas
que duermen
que sangran.

Solo tu, mi alma.
Solo tu, mi aullido.
Solo tu, mi drama.
Solo tu, mi abrigo







jueves, 30 de enero de 2014

SE LEVANTA EL TELÓN DE SU FALDA


Se levanta el telón de su falda
y alumbra un teatro minimalista
de futuros a contraluz
y lluvia dorada
sin soles que la calienten.

Que gozo de aplausos!!
Que dicción tan lúbrica!!
Que coreografía de pieles!!
Que bellos bellos!!

El primer acto transgrede
las leyes físicas
que aprendí de chico
y convierte el agua en cerveza
y la cerveza en gafas de sol.

El segundo acto desmaya
mi escasa moralidad
la nubla, machaca, destroza
con un argumento
demasiado hermoso
para un enero de inyecciones.

El tercer acto es la excelencia
de diálogos cicatrizantes
que logran un final tirilante,
temblador, sonoro y arañante
que omite el tiempo
haciéndose invulnerable.

Cuando el telón baja
todo es silencio
de cordones atándose
y sonrisillas balbuceantes.





domingo, 12 de enero de 2014

SI PUDIERA DORMIR, SOÑARIA.



Dulces abrazos entre silencios
de ya no te quiero
de tu no lo sientes
de vete y no vuelvas
de rotos cristales
que pisas
doliente
despacio
sangrante
mirando
tus huellas
carmesí
alejarse
con tu sombra de la mano.

Y mamo
mamadas
de la botella
casi vacía
de alcohol
que ahora es mi relleno.
Yo como pollo trufado
relleno de furias y grados
que empujan mis deseos
al mar
y mi cuerpo
al sofá.

Aquí tumbado,
tirado,
envuelto en
cien miserias
mil olores
y la migraña.
Solo mi mano se mueve
de un lado a otro
sobre un papel
de bater.
Cuando miro
parece un dibujo
de un cadáver.

Si pudiera dormir,
soñaría... lo se.



miércoles, 25 de diciembre de 2013

TANATORIOS NAVIDEÑOS... JO JO JO

Oh... la Navidad!!!

Como no entiende de felicidades ajenas y las suyas son escasas, siempre gusta de acercarse este día a un lugar que le resulta fascinante en el día más feliz de año. En Navidad siempre desayuna en el restaurante del Tanatorio de las Ventas. A unas calles de su calle henchida y resacosa de felicidad.

En un día como este, allí , en el tanatorio, se destroza la felicidad navideña y el dolor por la muerte de un ser amado nuca llega a serlo del todo. Se juntan rostros de cenas salvajes, borracheras familiares y poco dormidos con ojos llorosos, bocas balbuceantes y temblorosas, y manos lacias. Si pasas suficientemente cerca, aun olerán a mantecados los que llegan. Intentaran esconder la alegría con el dolor y al no ser ese el dolor deseado se frustraran y sentirán culpables. Los que allí han pasado la noche lejos de manjares y botellas de cava huelen a cansancio y al olor más estimulante de todos, la pena cierta y ese desinfectante que apenas esconde el olor a difunto que se cuela a través de los cristales que separan a los muertos de los vivos. En la entrada se mezclan los que llegan de fiesta con los que lloran la fiesta. Lo más puro siempre es lo mejor mezclado.

El, como no entiende de felicidades ajenas y las suyas son escasas, siempre gusta de pedir un montado de lomo con queso y una cerveza, y se sentará al fondo para ver como entras y pides algo para olvidar que has perdido a alguien que querías o para olvidar la navidad.

Después del primer bocado, cada año... la misma ilusión... y sonríe al sentirla... y traga... y se le olvida.

domingo, 22 de diciembre de 2013

UN PESO DE VIDA MAL REPARTIDO



Un peso de vida mal repartido
se clava a mi espalda
perversa y punzante
con uñas de gogó enfandada
cuando no encuentra su ropa
y acaba largándose con todo,
lágrimas incluidas.
Fumas para olvidarla
para olvidarle
para olvidarte.
La terraza es el escape
al fondo, mucho,
las montañas.
Apenas un trazo entre lineas rectas
de altos edificios.
Hace frio.
Hace viento.
Hace final.
No está demasiado alto.
Hay montañas y rascacielos
sin cielo.
Pero son altas como madres
que regañan y frias como padres
que se largaron.
Fumo y el humo hace formas
que mi mente nublada convierte 
en obscenos culos de orondas
mujeres que besan tu boca
y dejan un olor a setas.
Ninguna se queda.
Ninguna ve la tele en domingo.
Ninguna celebra su cumpleaños.
Ninguna me mira tras la taza del cafe
en el desayuno.
Fumo y te olvido.
La terraza es un reducto para el pensamiento
profundo y vano.
Una misera nota de piano
en el devenir de tiempo
universal que nace espitosa,
crece con brio,
vibra con fuerza,
y se aleja despacio
muriendo
entre paneles solares y antenas.
Hace frio.
Abajo la gente hace cosas
que no deseo entender
pero que me drogan.
Ver sus caras 
pequeñas, abrigadas y fugazes.
Nadie se queda en ningun sitio demasiado tiempo.
Yo mismo soy el fruto del destierro 
de mil tierras de carne
de mil paisajes púvicos
de mil deseos famélicos
de mil nadas que fueron todo.
Y sabes que el final siempre es comienzo
y eso acaba aburriendo mortalmente.
Y me digo que me mintieron
que ellos son los culpables.
Y me miento de nuevo.
Sólo yo responsable
y vigoroso.
Soy el remedio a
las formas que el humo de mi cigarro
hace ante mis narices.
Paso la mano
y las rompo
como con los dias
que rompo a manotazos
o puñetazos
o besabrazos
o besos en los escaparates
cuando estoy tan borracho
o tan lúcido que solo me queda
gritar.
Pero no me sale sonido
sólo boca abierta
hacia un horizonte que no veo.
La terraza es esperanzadora
tiene futuro
puedo saltar 
o
puedo quedarme.
Un cara o cruz.
Un nieve o sol.
Un pestañeo.
Sentir el aire mientras
mi nota de piano
se pierde, difumina, vuela
lejos
entre lejanos e irregulares trazos de montañas
que viven aprisionados
entre verticales lineas
de edificios
de luces
con gente dentro
como dibujos
de un comic con portada
de metal frio
sincero e impenetrable.





viernes, 20 de diciembre de 2013

ARBOL DE NAVIDAD

- Voy y te pongo el árbol de Navidad.
- Pero si yo no tengo de eso... por no tener ni siquiera tengo Navidad. La guardé en una caja hace años y con tantas mudanzas debe haberse perdido.
- Ya.. ya... pero voy. Esperame a las siete.

Me ducho, afeito, perfumo, me tomo la pastillas para los gases que ayer cené legumbres y no quiero sorpresas en el 69. Busco música de navidad. Tenemos un villancico de las cucarachas, pero hoy no lo veo como la mejor opción. Cuando llega suena una de pastorcillos maricones que se deben follar a una tal Marimorena por lo contentos que están.

Llega puntual y cargada. Se disculpa de tanto peso con una sonrisa que le ha costado una pasta, pero ella puede pagársela. Enseguida se pone manos a la obra. Abre cajas y cajitas de las que salen cosas brillantes: bolitas, estrellas, pequeños ángeles de cristal... Y al final el árbol. Un metro y medio. Ayudo a sacarlo y a montarlo. Lo coloco en el pie de plástico. Abro sus ramas. La música me acompaña y sin darme cuenta... comienzo a silbar. De repente me siento niño y estoy en las cloacas con mi familia y pequeño y querido y seguro y con una vida que vivir y feliz. Ponemos bolas y nos reímos. Ponemos estrellas y nos besamos. Colocamos luces y nos alejamos a ver como titilan. Es bello... ella es bella... la miro... su cara alumbrada por las luces del arbol... majestuosa y bella. El niño es degollado por el lobo y ella me reconoce la mirada y se rie. Además, es luna llena.

La primera follada es en el sofá. Brutal e inmediata. Apenas me dio tiempo a ponerme el cóndon. Me sabe a muy poco. Apenas una paja previa.

La segunda es mas fluida. Al poco. También en el sofá. La como completamente. La suavizo la piel con mi lengua. Mordisquitos en sus muslos internos. Amor capilar. Refrote. Por instantes quiero quererla. Otro condon.

Duchita y cena.

El vino de la cena nos encandila y nos encandilamos. Feliz Navidad me dice justo antes de ponerme su culo para que me la folle desde atrás. Me corro aullando como un leñador borracho de Nebraska. Cuando saco el condón esta limpio. Es una diosa, vino preparada para esto... ya sabes, lavativa y eso.

Nos acomodamos y dormimos. Postura de cuchara, yo abrazándola desde atrás. Linda y cálida. Me dan ganas de silbar otra vez pero son las tres de la mañana.

Hacia las seis me despierto con la polla dura y gorda como el cuello de un jugador de rugby. Busco su coño. Acaricio su calor. Se abre. Condón y dentro. Se corre despacio y aterciopelada. Yo no puedo evitarlo y le digo que la quiero mientras me vacío entre sus piernas calentitas. Sin verla sé que sonríe , sabe mis virtudes.

Se queda dormida. Voy al baño y al poner el pié en el suelo piso el condón. Mierda. Lo recojo y al hacerlo me doy cuenta que igual hay algunos más por ahí. Los busco y encuentro. El último al lado del árbol donde tililan las lucecitas entre las ramas de plástico verde y brillante.

Hipnotizado, miro y me evado.

Sin apenas darme cuenta, voy colocando los condones usados en ciertas zonas del árbol. Algunas molan, ya que la luz les da desde atrás  y se aprecia perfectamente la forma del fluido de su interior. Satisfecho por mi obra me voy a dormir.

Ella se levanta. Se ducha y se viste. Ya no volveré a verla hasta que ella me necesite. Y entre hijos y marido no creo que pueda prepararse otro viaje ficticio en algun tiempo. Entra en la habitación a oscuras, vestida y perfumada. Me besa y se despide.

Cuando llega al salón oigo su carcajada. 

- ¡Esto no es un árbol de Navidad.... Esto es un RABO-L de Navidad!.. y sigue riendo hasta que sale y cierra la puerta.

Y acurrucado en la cama, bajo el edredón, empiezo a silbar. Y me hago pequeño. Y me duermo tranquilo.

Tal vez sueñe.


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